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Hermafroditismo Protógino y Protándrico

El cómo, cuándo, dónde y por qué del sexo de los peces payaso.

En este artículo se tratará de explicar de la forma más simple y entendible que sea posible cómo se determina el sexo de los peces payaso  y la maravillosa manera que les dio la naturaleza para poder perpetuarse y seguir poblando el inmenso Océano.

Parte I: ¿Qué es el hermafroditismo y cuáles son sus categorías?

Según explica Wikipedia, en biología un hermafrodita es aquella planta o animal que posee órganos reproductivos masculinos y femeninos. O un aparato mixto que es capaz de producir gametos masculinos y femeninos a lo largo de su vida.

La principal ventaja del hermafroditismo es la seguridad de tener un compañero reproductor. Aunque el hermafroditismo es relativamente común en los invertebrados o las plantas, es extremadamente raro que ocurra en los vertebrados. El hermafroditismo en las aves o en los mamíferos es casi siempre una condición patológica que muy a menudo conlleva la infertilidad. Únicamente en los Pereciformes (peces) el hermafroditismo ocurre de forma natural y muy frecuentemente.

Los hermafroditas se dividen en dos categorías principales: Hermafroditas sincrónicos y hermafroditas secuenciales. Los hermafroditas sincrónicos poseen órganos reproductivos femeninos y masculinos activos al mismo tiempo. En los hermafroditas secuenciales, pueden estar presentes los órganos masculinos y femeninos, pero únicamente uno está activo y viable en un determinado momento.

En los peces, los casos de hermafroditismo sincrónico son muy raros. Unas cuantas especies únicamente. Durante el cortejo, un individuo realizará la puesta mientras que el otro la fertilizará, después de lo cual invertirán los roles y realizarán la fertilización otra vez. Los hermafroditas sincrónicos no se fertilizan a sí mismos pues esto no promueve la diversidad genética. Lo más notable es que la mayoría de los hermafroditas sincrónicos establecen relaciones monógamas.

Los hermafroditas secuenciales son llamados así porque son capaces de transformarse de un sexo a otro. Estas transformaciones conllevan  una conversión completa de gónadas de un sexo a otro. Las gónadas de los hermafroditas secuenciales poseen la información genética para producir los órganos reproductivos masculinos y femeninos, pero únicamente el gen dominante se expresa en un determinado momento. Diferentes indicadores – que varían de especie a especie – podrían inducir el cambio de sexo.

Los hermafroditas secuenciales se dividen en dos categorías principales: Protóginos y protándricos. Los hermafroditas protándricos son aquellos que se desarrollan primero como machos, y después posiblemente en hembras.

Los hermafroditas protóginos son exactamente lo opuesto, los juveniles primero desarrollan órganos reproductivos femeninos que podrían cambiar a órganos reproductivos masculinos en ciertas circunstancias.

Cabe hacer notar que los hermafroditas no necesariamente tienen que cambiar de sexo, pero por definición, son capaces de hacerlo.

Los hermafroditas protóginos son peces que principalmente forman harenes. Sus harenes pueden ser monoándricos, formados por un macho que cuida a sus numerosas hembras durante toda su vida. Las dos principales responsabilidades del macho son defender su territorio de otros machos y cortejar y fertilizar a sus hembras. Si el macho llega a morir, la hembra dominante del harén sufrirá un cambio de sexo de hembra a macho que puede ser concluido en escasos 5 dias. El nuevo macho asumirá las responsabilidades del macho anterior hasta que muera y se repita el ciclo.

Los hermafroditas protándricos son los más raros de las dos categorías. Viven en cardúmenes que consisten en una hembra dominante y varios machos más pequeños (o juveniles asexuados). Si la hembra muere, un macho se transformará en hembra, asegurando un compañero reproductor para la comunidad.

Los peces payasos son los más famosos miembros de esta categoría, y a continuación vamos a tratar de explicar cómo se determina su sexo y se reproducen.

.Parte II: ¿Cómo se determina el sexo de los peces payaso?.

Como hermafroditas protándricos, los peces payaso eclosionan siendo asexuados. Nacen sin sexo, no son ni machos ni hembras. En pocas palabras esto significa que pueden transformarse de asexuados a hembras o machos. Este cambio es un viaje sin retorno. No pueden volver a ser asexuados para después cambiar a hembras o de hembras cambiar a asexuados para volverse machos.

Para que un pez payaso cambie de sexo se necesitan dos cosas. La primera es que el pez sea  físicamente maduro (tener de 9 a 24 meses de edad) y la segunda es que algo en el entorno lo estimule para cambiar de sexo.

·         La clave para volverse hembra es la falta de una hembra en el entorno.

·         La clave para volverse macho es que la hembra dominante está presente en su entorno, pero que el entorno carezca de macho.

·         La clave para permanecer asexuado es que en el entorno esté presente una pareja de hembra dominante y un macho dominante.

Cuando conviven en cardumen muchos peces payaso, establecen una jerarquía basada en el tamaño. El pez más grande y dominante se volverá hembra. El segundo pez más grande y dominante se volverá macho. El resto de los peces payaso del cardumen mantendrán un estricto orden jerárquico basado en sus tamaños pero no madurarán sexualmente, permanecen asexuados, sin sexo definido.

Si la hembra muere, el macho dominante se volverá hembra. Si el macho muere o se vuelve hembra, el siguiente pez payaso asexuado en la escala jerárquica se volverá macho.

Si por casualidad un pez payaso sexualmente maduro tratara de unirse a la jerarquía de la pareja dominante, puede ser perseguido, echado fuera o matado. Si tiene éxito y logra unirse a la jerarquía de la pareja dominante, reemplazará a uno de los miembros de la pareja persiguiéndolo y echándolo fuera, o matándolo.

Si se mantienen juntos a dos peces payaso asexuados, pasarán por el proceso de cambio de sexo también. El más grande y dominante se volverá hembra y el otro se volverá macho.

En la naturaleza los peces payaso viven en cardúmenes, formados por la pareja reproductora y un grupo de peces payaso no reproductores.

En cada cardumen en la naturaleza existe una jerarquía basada en el tamaño: La hembra siempre es la más grande del grupo, el macho reproductor es el que le sigue en tamaño y los machos no reproductores son progresivamente más pequeños, conforme desciende la jerarquía. No se sabe a ciencia cierta por qué los machos no reproductores continúan viviendo en cardumen con la pareja reproductora. No pueden tener oportunidades para reproducirse, como ocurre con los no reproductores en grupos de otros animales, porque son asexuados, sin sexo definido. Tampoco pueden considerarse ayudantes de crianza o niñeros, porque se ha demostrado que su presencia no incrementa de ninguna manera el éxito de las puestas de la pareja reproductora. Estudios recientes (2004) sugieren que simplemente están en espera, para ocupar el territorio de la pareja reproductora, por ejemplo la anémona. Cuando viven asociados a la pareja reproductora tienen más oportunidades de asegurarse un territorio. El desarrollo del pez desde alevín a adulto depende de la jerarquía, y puede ser descrito como dependiente de la densidad. La agresión está involucrada en estas pequeñas familias, aunque generalmente no entre el macho y la hembra. La agresión generalmente se da entre los asexuados. El macho dominante suprime el desarrollo del pez que le sigue en tamaño, y así sucesivamente, hasta llegar al más pequeño, que es desalojado de la anémona. En cada anémona, la hembra es la que regula la población, dado que el espacio para los demás en la anémona es directamente proporcional al tamaño que tenga ella (el cual eventualmente alcanzará su máximo), así que ella controla el tamaño de los demás. Los peces payaso son muy competitivos y esto causa que los más pequeños presenten retraso en su crecimiento. Un pez payaso puede ascender en la jerarquía del grupo retando a su dominante, aunque es raro que suceda pues mantienen perfectamente definida la diferencia del tamaño entre cada individuo adyacente en la jerarquía.

Parte III: ¿Cómo podemos saber el sexo de los peces payaso?.

En algunas especies de peces payaso es muy fácil distinguir a las hembras de los machos, aunque en otras es prácticamente imposible. Es casi imposible determinar con seguridad el sexo de un solo pez payaso, con algunas pocas excepciones. Algunos ejemplos de estas excepciones pueden ser los peces payaso marrón. Nunca se ha visto un macho que mida más de 2”, o un Ocellaris macho que mida más de 3.5” de largo, pero sí se han visto muchas hembras que miden más de 3 ó 4”.

Las claves para determinar el sexo de los peces payaso son el tamaño, el color y el comportamiento.

El tamaño:

El tamaño puede delatar el sexo en algunas especies y en otras no servir absolutamente de nada. Por ejemplo en los peces payaso marrón. El macho casi siempre tendrá la mitad o menos del tamaño de la hembra. Una pareja típica de payasos marrón consiste en una hembra que mide más de 6” y un macho que mide poco menos de 2”. Pero en otras especies como el A. Mcculochi y A. Latezonatus, el macho a veces es del mismo tamaño que la hembra. En otras especies la diferencia entre el tamaño del macho y la hembra es menos obvia, por ejemplo A. Percula, A. Ocellaris, y A. Clarkii. Pero hay que estar conscientes que los peces payasos no leen libros o  navegan en internet, y pueden contradecir lo que pensamos o creemos de ellos.

El color:

El color puede ser un indicador del sexo, pero no muy confiable. Por ejemplo, el color del macho y la hembra P. Biacelatus es muy brillante hasta que la hembra madura y toma una coloración más oscura. Lo mismo aplica con los A. Frenatus. Los A. Clarkii son una excepción. La mayoría de las hembras de esta especie tienen la aleta caudal (cola) blanca, mientras que los asexuados y los machos tienen la aleta caudal amarilla.

El comportamiento dominante:

La hembra es la que manda en la pareja. El macho le demuestra su sumisión adoptando una postura no ofensiva y realiza unos movimientos de temblores o sacudidas como si tuviera un ataque epiléptico. Los machos suelen ser muy cariñosos con sus parejas. Por ejemplo, los machos P. Biaculeatus “besarán” las espinas que su adorada hembra posee en las mejillas (este comportamiento es exclusivo de los P. Biaculeatus).

El comportamiento sumiso:

El comportamiento sumiso de las especies de Amphiprion y de Premnas es algo parecido a esto: Primero la hembra dominante perseguirá o atacará al macho sumiso. El macho sumiso se colocará al lado  de la hembra dominante y moverá su vientre hacia ella temblando, como si tuviera un ataque epiléptico. La hembra reconoce este comportamiento sumiso y deja de atacarlo o acosarlo. Algunas veces, en parejas recién formadas o en parejas bien establecidas, la hembra dominante se colocará en una posición paralela al macho sumiso y moverá el vientre hacia él, temblando.

Existe un comportamiento sumiso adicional que es exclusivo de todas las especies de los Premnas. Cuando el macho sumiso es perseguido o atacado, hábilmente esquiva el ataque, se escabulle al lado de la hembra y con mucha ternura besa las espinas que su amada hembra posee en las mejillas.

La certeza:

Solamente podremos estar 100% seguros del sexo de nuestros peces payaso cuando veamos a la hembra depositando los huevecillos. Cuando veamos a su pareja fertilizándolos, sabremos con certeza que él es el macho.

Esta quizá es la manera más certera de saber quién es quién en una pareja de peces payaso pues, como pudimos ver en este artículo, el sexo en los peces payaso es una cosa completamente fuera de lo común, aunque no por ello deja de ser una maravilla.

Fuentes del artículo:

Clownfishes, por Joyce Wikerson

Anemonefishes, por Dr. Gerald Allen

Conditioning spawning and rearing of fish with emphasis on marine clownfish, por Dr. Frank Hoff

Colaboración de:

Jessica Romero Saldivar (AtOmIcFaRt)